Lucien despertó sobresaltado. Levantó la cortina y encontró una muchedumbre feliz afuera. Algo mareado, le costó llegar a la salida. Objetos botó a su paso. Entonces, encontró a sus vecinos mirando al cielo, entre sonrisas y abrazos. Lucien hizo lo mismo, y observó una luz blanca nacarada que, asumió, se aproximaba. “¡¿Acaso seré el único cuerdo?!”, pensó desde el ego. Corrió aterrado gritando sobre impactos, desastres ecológicos y que todos morirían... Pero nadie lo atendió.
De tanto gritar, colapsó y se desmayó. Cuando volvió en sí, lo asistió un transeúnte:
—¡¿Por qué sonríe?! -preguntó Lucien.
—¿Y usted por qué NO?
El relato nos recuerda que la percepción de la realidad no es uniforme: mientras unos celebran la luz como esperanza, otros la temen como amenaza. En esa tensión se revela la fragilidad de nuestras certezas y la necesidad de abrirnos a lo colectivo. Tal vez la cordura no esté en gritar el desastre, sino en aprender a mirar juntos, con confianza, hacia lo desconocido.
ResponderBorrarUn abrazo, singular poeta
Son puntos de vista contrarios, ante un fenómeno desconocido.
ResponderBorrarUn abrazo.
Las originales historias de Julio. Que no suelen dejar indiferente a nadie. :)))))
ResponderBorrarY para muestra, la cordura y profundidad de nuestro buen amigo Enrique en su valoración de la misma.
Abrazos, a los dos.
Atlas, Swan y Borisov serán tres viajantes que no olvidaremos
ResponderBorrarBuena jornada 💐
"Porque soy un trágico. Vosotros con que poca cosa os contentáis. Un poco de show y ya."
ResponderBorrarAbrazooo
Eso mismo me pregunto yo cuando caminando me cruzo con gente sería, a mi siempre se me dispara la sonrisa cuando me cruzo con alguien ... debe ser q no estoy muy cuerda : )
ResponderBorrarAbrazo fuerte mientras vuelves ; )
Qué buen relato, Julio!
ResponderBorrarTu Lucien me recuerda a tantos personajes --y personas-- que, cegados por el miedo, se quedan fuera del momento. ¿No será que, como él, a veces confundimos lucidez con paranoia? Y que la verdadera pregunta no es qué vemos, sino cómo lo interpretamos.
Ese final, tan sencillo como demoledor, da en el centro de la contradicción humana.
Gracias por hacernos mirar hacia dentro con estos destellos de ficción tan bien construidos.
Un abrazo desde este lado de la Matrix :)
Sonríen los falsos antes de atacar.
ResponderBorrarSaludos.
Desde luego, veo un posible cometa que va a estrellarse contra la Tierra y resulta que pasa de largo... Tampoco me haría gracia.
ResponderBorrarNunca dejas indiferente, apreciado amigo Julio David. Este relato tan bien urdido, tiene sus pulsaciones secretas, su misteriosa opacidad... Espléndido.
ResponderBorrarFuerte abrazo.
Ser el único cuerdo no puede más que causar problemas.
ResponderBorrarSaludos,
J.
Julio David, hermoso relato, le tenemos miedo a lo desconocido pero nos perdemos de momentos únicos.
ResponderBorrarUn placer visitarte.
Que pases un hermoso y feliz inicio de semana.
Besos
Cada uno interpreta lo desconocido a su manera, aunque lo más habitual es temerlo.
ResponderBorrarUn abrazo.
Creo que eran chocolatinas, con papeles multicolores, lo que caía del cielo...
ResponderBorrarUn saludo, amigo
Jajaja, y usted por qué no. Fenomenal micro.
ResponderBorrarAquí estaré leyendo tu blog.
Abrazos.
Recuerdo una escena de una peli en que venía una nave extraterrestre y un grupo de gente hacía una fiesta de bienvenida en una azotea, eran los primeros eliminados con un rayo ;)
ResponderBorrarUn abrazo!
El final, con esa pregunta invertida, deja un eco perturbador y filosófico, ¿la cordura está en el miedo o en la calma? ¿Quién observa correctamente la realidad? Tu texto es breve, pero también muy sugerente, invita a pensar en cómo la emoción moldea lo que creemos ver. Un abrazo
ResponderBorrarLa realidad es ficción, obviamente, nunca es una sola ni la misma todo el tiempo para cada cual...
ResponderBorrarMe encantó, amigo. Abrazo hasta vos!!
Hacer frente a lo desconocido no es fácil y claro si desconocen el origen de lo que sucede la respuesta es el.miedo.
ResponderBorrarLa pregunta del final es difícil de responder .
Un abrazo Julio David
Puri
Lucien el pobre estaba asustado, y los demás sonriendo, lo que para unos es objeto de alegría, para otros, todo lo contrario. La vida es dual, igual que las personas. No coincidimos.
ResponderBorrarUn placer volver a leerte, Julio David, que estés pasando un feliz día.
Un abrazo.
Julio David, gracias por el comentario que me dejaste del arte Japones, el Kintsugi. Es el arte de reparar o juntar las piezas que se rompen o se agrietan, especialmente cerámica, vasija y porcelana, con oro, vi algunas de esas obras y son maravillosas.
ResponderBorrarAsí de hermosos quedamos cuando honramos nuestras cicatrices y la convertimos en algo bello que nos dejo la vida.
Aprender de nuestros errores.
Que pases un hermoso y feliz día
Besos Julio David
Muchas veces el miedo no solo paraliza, sino nos hace ver cosas terribles que creemos pueden suceder.
ResponderBorrarAbrazos