domingo, 19 de abril de 2026

Una lápida

Leyó el último mensaje: "No me llames. Nunca". Él integró el rechazo con tanta carne que se le imposibilitó llamarla. Cuando le preguntan por ella, se le deshace el nombre en la boca y balbucea y saliva, como quien recibió un golpe en la cabeza o el pecho. Simplemente, no puede llamarla.

Y se le aleja, y él cierra los ojos, la invoca en el recuerdo para que vuelva esa sonrisa: solo aparece una hoja en blanco. Allí, intenta visualizar el nombre de ella hasta transpirar, hasta rendirse. Entonces la mano, sobre su propia boca, escribe Nunca, Nadie, Nada. No.

lunes, 13 de abril de 2026

abstinenciausencia

"¡¿Quién xuxa tomó mis cigarros?!". La familia no supo qué decir. La mujer corrió muebles, vació cajones, barrió donde nunca había barrido. "¡Hablen, weones!". Golpeó paredes, secó sus lágrimas y se tomó el pecho: "Si me da un paro, quedará en sus conciencias". Luego: "¿Escucharon? Son las trompetas del Apocalipsis. ¡Un pucho, rápido!". Y se tiró por la ventana al jardín. Sus familiares fueron a socorrerla, y Alma, mirando al cielo, entre risas, remató: "Llevo un mes y un día sin el vicio, y así me imaginaba que lo iba a vivir. ¿No les da gusto que fue al contrario?".

domingo, 5 de abril de 2026

Es ahora

Don Helio intuye algo extraño. Corre la cadera y la mano de la mujer insiste en meterse, con la sensualidad hipnótica de una serpiente, por el bolsillo del viejo. Y el semáforo sigue en rojo. Raquel se envalentona, se acerca a don Helio, que la mira sin mirarla, y lo saluda. La ladrona se da media vuelta. Raquel, tras suspirar, dice que lo ayudará en sus trámites. Mientras tanto, proclama: "Pronto volverá Jesús —se le arrima— y se enfrentará al Anticristo. ¿Y sabe? reinará el bien sobre el mal". Don Helio para y sonríe: "¡Pero niña, eso acaba de pasar!".