lunes, 10 de junio de 2024

No existe

El hombre que no existe trabaja en un trabajo que no existe. Muchas veces se frustra, pues con el sueldo que no existe, aporta lo que no existe para su casa que no existe.

Entonces, se promete y somete a una meta que no existe (porque ahí está la felicidad que no existe), para obtener y recuperar lo que no existe.

Una noche espectacularmente estrellada que no existe, un fantasma viene a espantarle su sueño que no existe, encontrándose, en cambio, al hombre que no existe escribiendo sobre lo mucho que su amor existe para la mujer que no existe.

Inspirado por El hombre imaginario de Nicanor Parra

sábado, 1 de junio de 2024

Cuando me llueve

En mi charco interior, tus ojos se reflejan. Otros pasos revuelven el agua, hojas caídas se acumulan, pero tus ojos se reflejan. Inclinándome hacia adentro, esta poza o espejo que, quebrándose, cayó a tierra tras pasar un avión, me devuelve imágenes, destellos del pasado: tú cantándome al teléfono, indicándome las constelaciones, encuadrando los atardeceres, tú empacando cosas... Este otoño, las noches se apuran por remolcar al Sol y meterme el sueño a cucharadas por los ojos, ignorando que mi insomnio tiene luz propia, pudiendo ver así tu ausencia, excepto en mi charco interior en donde tus ojos todavía se reflejan.

martes, 28 de mayo de 2024

Ha llegado carta (7)

El invasor

Señor Dardo, vivimos en bloques sociales, sabe lo delgada de estas paredes y la mía, que retumba cuando usted empieza a gritonear y dar portazos. Cuestiones que he tragado callado. No, no sabe nada. Soy más consciente que usted de cuántas veces le ordenaron sus padres que aporte, se haga un tratamiento o se largue. Entonces, no habiendo cambios, hice el favor a su mamá de romper la puerta y también un palo de escoba en su cabeza, don Dardo, cuando más la atormentaba. Yo tampoco sé nada. Debí golpearle el corazón y desentumecerlo, con la esperanza que aprenda algo.

P.D.: No le voy a pagar ni un peso por su falta de empatía. 

El invadido

¿Quién chucha golpea así a la puerta? Nunca le he hecho nada, aparte de la ensalada de combos que se comió anoche: mi puerta por su hocico. Por lo menos la puerta algo se salvó, pero de sus dientes no podemos decir lo mismo. Sapo, además, escuchando conversaciones ajenas. Yo con suerte sé que se llama Justo, pero inJusto deberían decirle, el maricón que se mete con familias vulnerables. ¡Sé que tengo un problema! ¿Y sabe quién más? Un esquizofrénico: ¿le rompería la puerta para darle un escobazo por su enfermedad? Yo soy la víctima aquí. Yo soy el drogadicto.

P.D.: Entonces págueme con su cilindro de gas. Robé el de mi casa.

sábado, 18 de mayo de 2024

El tren que parte


Antes de partir y asomado por la ventanilla del tren, el maquinista, con un vozarrón, sacude anímicamente a los poquísimos pasajeros del andén. Entre ellos, despabila a un adolescente, con la cabeza conectada al celular, para que aproveche para conversar con su abuelito, pues podría ser su última vez. Es que el maquinista donde pone la intuición, planta el grito: “¡Señorita pelirroja, abrace al niño! Él estira sus manitos cuando su acompañante lo toma en brazos, y usted lo ignora. Oiga, podría ser su última vez”.

Muchos entran al tren sollozando, mientras el altoparlante invita a abordarlo por última vez.

Mi aporte para El bic naranja

domingo, 12 de mayo de 2024

¡Vamos que se puede!

El hombre abre el clóset y, nuevamente, un polvoriento portatraje en el perchero (guardado para un lanzamiento que nunca llega), se mece deseoso por estrenarse. Pero el hombre, extrayendo su uniforme de barrendero, le explica que hoy tampoco será: cada oportunidad termina en portazo y el bloqueo es constante.

Al volver, guardando su uniforme, el portatraje, frustrado, se abalanza sobre el hombre y lo viste contra voluntad. Los pantalones lo encaminan al notebook. Las mangas, apoyan sus manos sobre el teclado. Y en la pantalla, una sugerencia:

"Escribir sobre lo mal que te ha ido siendo escritor, sigue siendo escribir".

viernes, 10 de mayo de 2024

El bendito entre los malditos

En el semáforo, se agacha y abrocha sus zapatos. Pero una niña, a su lado, cruza apenas la luz cambia a verde. Es por esto que no fue atropellado, tal como ella sí. Continúa, atravesando la espesa noche y un barrio peligroso. Para su mala suerte, hay un tiroteo. No, para mala suerte de un adolescente que, buscando refugio, recibe una bala loca. Finalmente, llega a destino, encontrándose la casa despojada por carabineros de armas, dinero y droga: ¡excepto la que venía a comprar! Se lo merece, le costó ganarse la plata vendiendo la olla que robó a sus papás.  

domingo, 5 de mayo de 2024

Despierta

-¿Cuánto falta? ¡Muero por un celular! 
-Parecen guagüas de pecho.
-Mejor, iría durmiendo, amamantando feliz. 
-Hija, a mi edad sale puro polvo.
-Hermana, vamos en una nave espacial. 
-¡Es un auto, tonto! 
-Tonta, fíjate: todo a oscuras, acostados, mirando al cielo, apilados en cápsulas.
-Apilados quedamos porque el auto se volcó. Mami, después maneje usted, mejor... ¡Mami, ¿y las ventanas?! Donde palpo toco madera. 
-En mi cápsula también, papá.
-¡Enzo, di algo, vamos!... No, no llores, amor... ¡Niños, escúchenme! Su papá ajustará unos detalles y echaremos a volar. 
-Mami, ¿y podré abrir una ventana? ¡Muero por un poquito de brisa! 

viernes, 19 de abril de 2024

Oración para el mal pero por mejor

Peinando a su hijito Damasco, la mamá le desea que, ojalá, se esguince el otro tobillo.  El niño asegura que con una muleta basta, no quiere otra. “Ese accidente te pasó”, aclara ella, “porque antes pedía por tu bienestar”. ¡Pero la vida es pura ironía, psicología inversa! “¿Sabes dónde están esas madres que encomendaban sus hijos a Dios; esos que eran sanitos como una taza de leche? ¡Llevándoles flores a sus tumbas! Antes que enterrarte, te prefiero un tiro al aire: malo, delincuente, drogadicto. Pero longevo”.

Damasco, yéndose al colegio, es despedido por la mamá con un sonriente “¡Te odio!”.

miércoles, 10 de abril de 2024

Celine Dion - Because you loved me

-Jan, ¿todavía escribes en esa servilleta las razones porqué terminaron? El universo te manda otro motivo: Azalea. Sin fijarte mucho, fíjate. Se ve toda acaramelada con el mismo tipo con quien paseó ayer por ese boulevard exclusivo... Después te sorprendes que ella no haya querido turistear en tu barrio peligroso. ¿Pretendías hacerla cruzar la ciudad para comerse un huevo duro en un parque que te gusta a ti nomás? Además ¿qué tanto te quería si nunca viajó a verte? ¿Qué podrías agradecerle?

Entonces Jan, en la servilleta donde anotaba reproches hacia Azalea, le respondió escribiéndole el título de una canción.

sábado, 6 de abril de 2024

Caparazón

Fiesta en casa y Junior, escolar, nuevamente se encierra en el closet. Se apoya contra la puerta. Del otro lado, compañeros burlones patean el mueble. Junior, tanteando, encuentra un libro grueso. Sin pensarlo, abre y alza el ejemplar. La obra es un diario de vida de hace un siglo. Junior, viéndose corpulento, amenazante, logra espantarlos. Vuelve al closet y lo hojea: trata sobre Marti Caffi, un mendigo olvidado, incomprendido, que abre su caparazón por última vez a quien sea que quiera leerlo, hacerse de compañia. De nuevo patean el closet. Junior, sonriendo, abraza a su nuevo amigo cien años después.

sábado, 23 de marzo de 2024

Nos convertimos en lo que vemos


En el casco histórico, una muralla da testimonio que, alguna vez, fue una iglesia. Y, como muchas u otras tantas edificaciones cercanas, no resistió uno de los pasos del tiempo más breves, más miserables pero, también, más signficativo o traumático: el del humano. Lo curioso, es que no tiene placa conmemorativa que la atrape en el ayer. Así, los que se acercan a verla, no hacen suyo un dolor ya sufrido, no se reducen a reciclarlo, a que revista al corazón para empequeñecerlo. En cambio, verán que esta muralla habla de otra, una expansiva, La Gran Muralla de Hércules-Corona Boreal.

Mi aporte para El bic naranja

viernes, 22 de marzo de 2024

A veces toca perder y ya está

Cuando preguntaban por la publicación del libro, respondía “a punto de salir del horno”, ignorando que, pareciera, operaba así esta editorial: se incendió y carbonizaron mis copias. Perdí mi mano derecha. De puro frustrado, puse patasarriba mi casa, botando la jaula y liberando a mis amados agapornis, que emprendieron vuelo. Luego, perdí la capacidad de echar a volar mi imaginación. Como mis amigos evitaban que les contara estos dramas, perdí el saber expresarme. 

Una mujer que me quiso mucho, pregunta por chat cómo estoy: difícil saberlo con la parte del corazón que perdí, la parte que se fue con ella.

viernes, 15 de marzo de 2024

Solo Ida

¿Te llevaste a Zenet Contigo? Su canción desea que le demos cuerpo bailándola: únicamente me abraza la almohada. Con tu ausencia tan reciente que puedo escucharla respirar.

¿Y si no te fuiste? Te bajaste en los Andes y, vestida por la nieve, sueñas que Chile te pide matrimonio. El atardecer sueña que se crea por soplarle a tu pelo. Sueño que la noche te traerá en mi insomnio de tanto mirar la Luna.

¿O dejaste un cajón abierto en tu lugar? Me revuelco entre tu literatura reposada, sensible, tú, amada y perdida, pero encontrada en los recuerdos de Zenet Contigo.

Canción “Contigo” - Zenet

jueves, 7 de marzo de 2024

Los narcisos

Esta familia fea despertaba compasión: eran los del techo destartalado, la jauría, el jardín seco, los de los cachivaches rescatados de la basura. Insólitamente, su barrio, (correcto pero aburrido, excepto por el griterío de esta familia fea a quienes creían locos), atrajo a turistas ávidos por pagar, documentar y romantizar realidades pintorescas. Así, la Directiva de Vecinos engordó sus arcas. Poco les duró: las visitas fueron disminuyendo, pues esta familia fea empezó a sanar por dentro y por fuera, plantando, primeramente, narcisos en su antejardín. Ahora, los vecinos que antes los compadecían, son familias feas tentadas a romperles esas flores.

jueves, 29 de febrero de 2024

2020 - 2024

Dicen los que saben que mudamos de piel cada 28 días. Esa es una fase. Y es todo un mes de febrero, salvo si contamos los bisiestos. Estos últimos cuatro años, João pareciese que alcanzó la cima de las pérdidas. Es como si la piel de una antigua vida, que le ha engrosado la existencia con bienes materiales y experiencias, quedara a sus pies y él, desnudo, casi, deba ir a encontrarse con el mundo de nuevo. Esa es otra fase.

¿Será que el próximo bisiesto perderá las ganas de seguir adelante? Ojalá, de ser así, solo sea una fase.

domingo, 18 de febrero de 2024

Ida & Vuelta

Volverás, salinizada, cristalizada, por el mar en tu piel. Y la Luna se reflejará paseándose como gaviota plateada sobre tus ojos azules, creyéndolos torres de Hércules.

Volverás, aunque, primero, desenrrollarás la alfombra roja hacia tu nueva casa para, después, aquí, al regresar, recuerdes cuando hacías hogar con tu cabecita en mi pecho. Entonces, quizás, la lluvia del norte contenida en tus lagrimales, llorará, dejándote escuchar mi soñado "Quédate"... Pero se impondrá tu olor a tierra húmeda: en tu abrazo siempre abracé la Galicia que reclama su camelia. 

Chegarás con morriña da túa terra. Tal como eu teño morriña do teu corpo.

sábado, 10 de febrero de 2024

Codi

Todavía con edad avanzada, el viejito sabía imponerse. Alguna vez fue el macho dominante, el guardián de la familia, de lo que poco y nada recuerdo cuando, tiernamente, observaba su esmirriada sombra paseando y tropezándose, aunque, tal como en sus mejores ayeres, siempre de punta en blanco, pues se resistió a perder la elegancia. En cambio mi padre, con quien entretejió una amistad por años, sí reconocía esa imponencia del viejito cuando este, con una mirada, le silenciaba las rabietas. Lo ponía de buen humor. Lo consolaba, incluso. Y sin decir nada. Tal como partió esta tarde. Ni un ladrido.