Bernabé organizó un linchamiento contra Secundino, vecino de unas casas más allá. Y desde allá, un llanto que hiere el silencio: cualquier día, cualquier hora: es Secundino cebándose con esa criatura. Lo civilizado sería denunciarlo, pero eso no colmaría esa hambre de revancha disfrazada de justicia.
Bernabé quiere verlo arrodillado pidiendo perdón.
Un mes planeando este asalto. Un mes en que desatendió, ignoró a su propio hijo. De eso se dio cuenta cuando, practicando el linchamiento por venir, se dio un varillazo en el pecho, corazón.
Bernabé, esa noche, se acercó a la cama de su niño. Y se arrodilló.

.jpeg)