Don Helio intuye algo extraño. Corre la cadera y la mano de la mujer insiste en meterse, con la sensualidad hipnótica de una serpiente, por el bolsillo del viejo. Y el semáforo sigue en rojo. Raquel se envalentona, se acerca a don Helio, que la mira sin mirarla, y lo saluda. La ladrona se da media vuelta. Raquel, tras suspirar, dice que lo ayudará en sus trámites. Mientras tanto, proclama: "Pronto volverá Jesús —se le arrima— y se enfrentará al Anticristo. ¿Y sabe? reinará el bien sobre el mal". Don Helio para y sonríe: "¡Pero niña, eso acaba de pasar!".
Un micro emocionante en el sentido mas literal👏👏👏
ResponderBorrarAbrazooo
Un relato vibrante, Julio David. En muy pocas líneas consigues crear tensión, humor y un giro final que ilumina toda la escena. Ese cruce entre picaresca urbana, fe ingenua y lucidez inesperada de don Helio deja una sonrisa que dura más allá del semáforo. Qué bien manejas el instante.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo.
Raquel ni se imagina que lo acaba de ayudar. Suele ser así.
ResponderBorrarAbrazos
Qué imprevisto e imperioso final, Julio David. De qué manera te vales para dejar un escrito perfecto con pocas palabras. Me agradó mucho.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo.
Ay, Señor, que cosas le pasan a la gente.
ResponderBorrarUn saludo, amigo
jajajajajajjajaj, fantástico sentido del humor
ResponderBorrarPaz
Isaac
Don Helio está a la vuelta de todo...
ResponderBorrarSabe latín.
Saludos.
El microrrelato mezcla lo cotidiano y lo místico con ironía. Don Helio, distraído ante el robo frustrado, escucha la exaltación religiosa de Raquel y responde con humor revelador. La escena callejera se transforma en alegoría: el bien y el mal ya se enfrentan ante nuestros ojos, en cada gesto humano. Condensas tensión, erotismo, fe y lucidez en un instante suspendido entre lo divino y lo mundano. Un abrazo, Julio David.
ResponderBorrarComo bien sabes, amigo Julio, "Jesús" y el "anticristo" son la cara y cruz del propio ser humano. En su vertiente... mental/emocional.
ResponderBorrarAbrazos.
Julio David, un Micro genial, Don Helio se la veía venir y con delicadeza la puso en evidencia, un capo Don Helio.
ResponderBorrarJulio David, gracias por tu bello comentario me llego al alma, estoy media sensible, la enfermedad de mi niña es progresiva, ella es mi angelito.
Que tengas un hermoso y feliz día.
Besitos Julio David
Don Helio no espera el fin del mundo; él sobrevive a sus propios "anticristos" cada vez que cruza la calle. Saludos.
ResponderBorrarMe gustó, mucho ingenio.
ResponderBorrarSaludos
A veces los ángeles no saben que lo son...
ResponderBorrarUn abrazo!
Eres genial con las sensaciones, la sorpresa y el tiempo en los microrrelatos.Pero lo mejor es que siempre resultas ingenioso y entretenido. Besos, muchas gracias por lo que nos regalas siempre.
ResponderBorrarNunca nos damos cuenta de las cosas que pasan a nuestro alrededor hasta que ya han dejado de ser.
ResponderBorrarSaludos,
J.