En su cumpleaños, el pequeño Jacobo salió de la tienda de cotillón cargando una piñata. A cada paso, la piñata se volvía más ligera y compacta y él más alto y grueso. De pronto ya no la cargaba, flotaba. Y podía mirar al frente. Cuando llegó a casa, se miró al espejo. El reflejo adivinaba una sonrisa bajo su barba. Colgó la piñata, la descascaró como huevo cocido y cayó de ella el pequeño Jacobo. “¡Ándate! ¡Es mi cumpleaños!”, gritó el niño. “No, es nuestro cumpleaños -estableció-. Tu juega. Yo me encargo de ahora en adelante”, respondió el Jacobo adulto.
lunes, 19 de enero de 2026
jueves, 1 de enero de 2026
Renuncia
Otra bolsa de azúcar terminada y Dante, de siete años, nuevamente le exige plata a su mamá. Ella le discute para finalizar cediendo. Dante llega a la tienda. Trepa las góndolas con mercadería, pero cae. Y con él, kilos de azúcar que lo tienen viciado, cubriéndolo. Y no puede sacárselos de encima. Pide ayuda. Nadie escucha. Está bajo una montaña y es muy chico para ponerse en pie. Entonces, para sobrevivir, sabe que tiene que hacer lo que hasta entonces nunca quiso admitir. Y se desolla la piel, como si de un traje se tratara, revelando al hombre que es.
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