Otra bolsa de azúcar terminada y Dante, de siete años, nuevamente le exige plata a su mamá. Ella le discute para finalizar cediendo. Dante llega a la tienda. Trepa las góndolas con mercadería, pero cae. Y con él, kilos de azúcar que lo tienen viciado, cubriéndolo. Y no puede sacárselos de encima. Pide ayuda. Nadie escucha. Está bajo una montaña y es muy chico para ponerse en pie. Entonces, para sobrevivir, sabe que tiene que hacer lo que hasta entonces nunca quiso admitir. Y se desolla la piel, como si de un traje se tratara, revelando al hombre que es.
¡Feliz 2026, feliz año universal 1! Aprovechen, con el corazón, esta nueva partida. Un abrazo psicológico.
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