A días de la gran tormenta solar, apodada "La Carnívora", en la ONU expone el atractivo Comandante Galáctico Alto Chanstar. Tras él, los presidentes del mundo. "Créanme —continuó el ¿ya dije atractivo? pues, el guapetón comandante—. O no hubiera venido con mi ejército espacial, arriesgando el despeinarme, para rescatarlos... ¡El Sol los quiere fuera del vecindario! Pero conmigo, sí, yo, partiremos de este infierno volando". Trump se adelanta: "O escóndanse en los búnkeres".
—¡Edmundo! ¡Apaga la tele! ¡Sal a jugar! —dijo una voz que él reconoció.
—¡¿Pero con este Sol?! —replicó.
Nadie respondió. Entonces, apagó la tele para escuchar mejor.
Buen detalle el de apagar la tele.
ResponderBorrarUn abrazo.
Hubiera sido mejor no ver la tele, pues solo emiten tonterías que la gente luego se cree.
ResponderBorrarUn abrazo.
Un micro muy bien llevado, Julio David.
ResponderBorrar– Ese giro final, cuando la “gran amenaza cósmica” se desinfla al oír la voz que manda apagar la tele, es de los que te sacan una sonrisa inmediata.
Ingenioso y muy de tu sello.
Un abrazo.
" la carnívora" podría ser " la buena". Después de muchas alarmas que quedaron en nada, la gente comenzó a hacer como von " Pedro y el lobo".
ResponderBorrar¡Cuantas " (comillas)!
Abrazooo
Hay días como hoy en los que te leo y justo vengo pensando en no volver a encenderla...
ResponderBorrarAbrazo!!
Pues sí, que el fin del mundo nos pille "bailando" y con la tele apagada...
ResponderBorrarEs mejor no ver la tele, como dicen por aquí "niño la tele caca"
ResponderBorrarMuy acertado para estos tiempos
Se me fue antes de tiempo
ResponderBorrarMe faltó el abrazo Julio David
Puri
Con esa imaginación puede ser un gran escritor.
ResponderBorrarSaludos.
Genial ese juego entre lo apocalíptico y lo doméstico. El comandante podrá venir con ejército y peinado intacto, pero al final la voz que importa es la que nos manda apagar la tele. Muy bueno, Julio. Un abrazo :)
ResponderBorrarTodos los sitios cahuineros son la bomba y los humanos los prefieren a enfrentar la realidad pura y dura
ResponderBorrarAbrazos 💐☺️
Que el fin del mundo nos pille bailando, como dice Ildefonso.
ResponderBorrarA pesar de todo, un abrazo y feliz día, Julio.
Tienes abierta la puerta a mi espacio también
Julio David, gran micro.
ResponderBorrarLa tele apagada y bailando descontroladamente.
Que pases días maravilloso y felices.
Besitos Julio David
Gracias por visitar mi blog Julio, que Dios te bendiga.
ResponderBorrarBesitos y todo mi cariño
El fallo perfecto
ResponderBorrarMuy certero, besos.
ResponderBorrarJulio, qué capacidad de inventiva y de dejar un relato tan ajustado como certero. Apaguemos teles, sí.
ResponderBorrarUn abrazo, siempre es un placer leerte.
El microrelato logra, en muy pocas palabras, un contraste irónico entre dos planos narrativos: el apocalíptico y el doméstico. Parte con una escena de ciencia ficción —la inminente tormenta solar y un carismático comandante galáctico que ofrece salvación— y culmina en una vuelta humorística y cotidiana: la ficción grandilocuente se revela como parte de un programa de televisión que un niño mira antes de que su madre le reclame.
ResponderBorrarEl humor nace precisamente del choque entre el tono épico y el desenlace trivial. La parodia del discurso mesiánico y mediático —con guiños a figuras políticas y a la retórica de los héroes— pone en evidencia la saturación de catástrofes fantásticas en los medios. La frase final (“¡¿Pero con este Sol?!”, con su ironía cotidiana) destruye la épica inicial y devuelve al lector a la realidad banal, casi costumbrista.
Un ejemplo de literatura bonsái logrado: economía verbal, ironía final y una crítica implícita a la espectacularización del miedo.
Saludos
¡Qué gran imaginación tienes! Es un gustazo leerte.
ResponderBorrar👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼