sábado, 28 de marzo de 2026

La paja y la viga

Bernabé organizó un linchamiento contra Secundino, vecino de unas casas más allá. Y desde allá, un llanto que hiere el silencio: cualquier día, cualquier hora: es Secundino cebándose con esa criatura. Lo civilizado sería denunciarlo, pero eso no colmaría esa hambre de revancha disfrazada de justicia.

Bernabé quiere verlo arrodillado pidiendo perdón.

Un mes planeando este asalto. Un mes en que desatendió, ignoró a su propio hijo. De eso se dio cuenta cuando, practicando el linchamiento por venir, se dio un varillazo en el pecho, corazón.
 
Bernabé, esa noche, se acercó a la cama de su niño. Y se arrodilló. 

19 comentarios:

  1. Julio David, qué potente giro el de este micro. En pocas líneas pasas de la sed de justicia —o de venganza— a ese espejo inesperado que obliga a Bernabé a mirarse por dentro. La imagen final, arrodillado ante su propio hijo, es de una contundencia silenciosa que queda resonando.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderBorrar
  2. Que el aberrante ser no te convierta en uno igual o peor...
    Abrazo hasta vos!!

    ResponderBorrar
  3. Un quiebro de guion espeluznante.
    Un abrazo.

    ResponderBorrar
  4. la paja nos habita , aunque hay quienes la hacen crecer :)))
    buena semana

    ResponderBorrar
  5. Uno ve siempre los defectos de los demás.
    Ver los propios no suele suceder.

    ResponderBorrar
  6. Hizo lo que debía hacer, pero un poco tarde.
    Abrazos.

    ResponderBorrar
  7. La venganza, esa arma de doble filo...

    ResponderBorrar
  8. Tremendo el giro de la historia, amigo.
    Feliz dia

    ResponderBorrar
  9. Talvez que saber pactuar seja a melhor solução.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

    ResponderBorrar
  10. Un relato breve pero muy certero, Julio. Ese giro final lo dice todo sin necesidad de subrayarlo. Invita a mirarse hacia dentro antes de señalar fuera. Un abrazo.

    ResponderBorrar
  11. Al final se dió cuenta que lo importante era su hijo.
    La venganza nunca es buena compañía.
    Un abrazo Julio David
    Puri

    ResponderBorrar
  12. Ya le está bien. Otra vez, aunque sea imposible para un ser humano, que no se deje llevar por sentimientos tan negativos.

    ResponderBorrar
  13. Julio David, un micro que llega al corazón, perdemos tiempo en buscar defectos en los demás pero no nos detenemos a mirar los nuestro.
    Me encanto visitarte, gracias por tu comentario que valoro mucho.
    Que pases días maravillosos, Felices Pascuas!!!
    Besitos querido amigo

    ResponderBorrar
  14. Tremendo y vibrante, amigo julio David. Nunca dejas indiferente a quien te lee. Espléndido. Un abrazo grande y buen fin de semana.

    ResponderBorrar
  15. Que fuerte la escena final. Se puede llegar a extremos insospechados.
    Un abrazo

    ResponderBorrar
  16. Las riñas entre vecinos son, sin lugar a dudas, guerras en microescala...

    Saludos,
    J.

    ResponderBorrar
  17. Cierto lo de la paja y la viga en el hacer del ser humano.
    Si bien es algo con lo que cada uno, en su fuero interno, debe resolver.
    Abrazos, Julio.

    ResponderBorrar
  18. Al menos Bernabé descubrió su viga en el propio ojo y supo poner remedio.
    Abrazo.

    ResponderBorrar
  19. Tremendo... Arrodillado frente a su hijo. Genial, maestro!

    ResponderBorrar

El COMENTARIO ESTÁ SUJETO A MODERACIÓN