Bernabé organizó un linchamiento contra Secundino, vecino de unas casas más allá. Y desde allá, un llanto que hiere el silencio: cualquier día, cualquier hora: es Secundino cebándose con esa criatura. Lo civilizado sería denunciarlo, pero eso no colmaría esa hambre de revancha disfrazada de justicia.
Bernabé quiere verlo arrodillado pidiendo perdón.
Un mes planeando este asalto. Un mes en que desatendió, ignoró a su propio hijo. De eso se dio cuenta cuando, practicando el linchamiento por venir, se dio un varillazo en el pecho, corazón.
Bernabé, esa noche, se acercó a la cama de su niño. Y se arrodilló.
Julio David, qué potente giro el de este micro. En pocas líneas pasas de la sed de justicia —o de venganza— a ese espejo inesperado que obliga a Bernabé a mirarse por dentro. La imagen final, arrodillado ante su propio hijo, es de una contundencia silenciosa que queda resonando.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo.
Que el aberrante ser no te convierta en uno igual o peor...
ResponderBorrarAbrazo hasta vos!!
Un quiebro de guion espeluznante.
ResponderBorrarUn abrazo.
la paja nos habita , aunque hay quienes la hacen crecer :)))
ResponderBorrarbuena semana
Uno ve siempre los defectos de los demás.
ResponderBorrarVer los propios no suele suceder.
Hizo lo que debía hacer, pero un poco tarde.
ResponderBorrarAbrazos.
La venganza, esa arma de doble filo...
ResponderBorrarTremendo el giro de la historia, amigo.
ResponderBorrarFeliz dia
Talvez que saber pactuar seja a melhor solução.
ResponderBorrarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Un relato breve pero muy certero, Julio. Ese giro final lo dice todo sin necesidad de subrayarlo. Invita a mirarse hacia dentro antes de señalar fuera. Un abrazo.
ResponderBorrarAl final se dió cuenta que lo importante era su hijo.
ResponderBorrarLa venganza nunca es buena compañía.
Un abrazo Julio David
Puri
Ya le está bien. Otra vez, aunque sea imposible para un ser humano, que no se deje llevar por sentimientos tan negativos.
ResponderBorrarJulio David, un micro que llega al corazón, perdemos tiempo en buscar defectos en los demás pero no nos detenemos a mirar los nuestro.
ResponderBorrarMe encanto visitarte, gracias por tu comentario que valoro mucho.
Que pases días maravillosos, Felices Pascuas!!!
Besitos querido amigo
Tremendo y vibrante, amigo julio David. Nunca dejas indiferente a quien te lee. Espléndido. Un abrazo grande y buen fin de semana.
ResponderBorrarQue fuerte la escena final. Se puede llegar a extremos insospechados.
ResponderBorrarUn abrazo
Las riñas entre vecinos son, sin lugar a dudas, guerras en microescala...
ResponderBorrarSaludos,
J.
Cierto lo de la paja y la viga en el hacer del ser humano.
ResponderBorrarSi bien es algo con lo que cada uno, en su fuero interno, debe resolver.
Abrazos, Julio.
Al menos Bernabé descubrió su viga en el propio ojo y supo poner remedio.
ResponderBorrarAbrazo.
Tremendo... Arrodillado frente a su hijo. Genial, maestro!
ResponderBorrar